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Lucas Anderson es rico, sexy, y obstinado. Pasó años terminando su educación y posteriormente recibió un trabajo en la Corporación Anderson. Al principio no le gusta su increíblemente sexy jefe, que es arrogante y piensa que todas las mujeres deben caer rendidas a sus pies. Cuando Amy se queda embarazada después de una noche de pasión imprudente, tiene miedo de que él tome al bebé y eche a correr. El padre de Lucas, Joseph y sus hermanos Alex y Mark, ofrecen risas, amor y apoyo.

Con el amor de la familia de Lucas, que no es solo rica y exitosa, sino también amable y generosa, Amy empieza a darse cuenta de que ser rico no hace o deshace a un hombre, y comienza a imaginarse el felices para siempre que nunca pensó que le sucedería a ella. Ver el Review de este libro. Joseph Anderson ha decidido que ya es hora de que sus tres exitosos hijos encuentren novias. Sabía también, que un solo beso sería suficiente para hacerle perder el control. No podía quitarse la imagen de su mente de ella retorciéndose debajo de él en la mesa de madera maciza, con su pelo finalmente libre de ese bollo horrible.

Era sin duda el momento de ir al gimnasio y gastar algo de esa energía reprimida. Tomo su bolsa y salió de la oficina, bajando en su ascensor privador para evitar tener que hablar con nadie.

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No estaba de humor, y tenía miedo de que cualquiera que se cruzase en su camino terminase en el lado equivocado de su frustración. Después de una intensa sesión de ejercicios de dos horas, Lucas todavía se encontraba demasiado tenso, su frustración había disminuido, pero no había desaparecido por completo. Cuando volvió a la oficina, abrió su agenda de teléfonos en el ordenador.

Se quedó mirando los nombres durante diez minutos, antes de hacer clic en la X y apagarlo. Sabía que lo mejor sería llamar a una de las mujeres con las que tenía un acuerdo, pero no pudo hacerlo. Con un suspiro de disgusto consigo mismo, obligó a su mente a concentrarse. Tenía trabajo que hacer y que no iba a permitir que su cuerpo dictaminara sus acciones.

Se volvió hacia su ordenador y se puso a trabajar. Por suerte, él había actuado con ella profesionalmente desde entonces, en lugar de despedirla en el acto. Se dio cuenta de que Lucas estaba fuera de la oficina la mayor parte del tiempo, y la comunicación se realizaba principalmente a través del correo electrónico. Lo que no podía entender era por qué eso le molestaba.

Apenas conocía a ese hombre y era capaz de mover todo tipo de emociones en su interior. El deseo estaba sin duda en la parte superior de la lista. Bueno, ella tenía veinticuatro años y todavía no había conocido "al definitivo", eso lo decía todo sobre ella.

Amy sentía punzadas de celos porque fueran capaces de compaginar ratos de diversión con sus estudios, pero nunca había pensado que se estaba privando de ninguna cosa. Un mes en cuartos reducidos con Lucas Anderson, y todo estaba cambiando. Tener una aventura con su jefe no era parte de sus planes futuros. Los celos que esa idea despertaba en ella la irritaban sobremanera.

El nuevo recepcionista que Joseph había contratado para ocupar su lugar era un gran tipo. Con el jefe desaparecido, cuando tenía tiempo libre, se sentaba con él, charlando de todo lo que sucedía en sus vidas. Pasaba por aquí y pensé en pasarme a ver cómo iba todo. Solo quiero que sepas que me parece una falta de respeto por mi parte," dijo riendo. Era difícil discutir con Joseph. Cuando era joven, al igual que mis hijos, tendía a ser un poco testarudo, la arrogancia irradiaba de mí en oleadas. Mi hermosa esposa, Katherine, me curó de eso. Nunca permitía que se me fuera demasiado de las manos.

Finalmente se echó a reír, haciendo poco caso a su comentario. Por eso ella disfrutaba tanto de su compañía. No obstante, no me preocupa. Cuando algo no va por el camino que uno quiere, entonces hay que cambiar de marcha y hacer un cambio," dijo. Ayuda cuando necesitamos que lo haga, pero nunca ha tenido la intención de ser parte de este mundo empresarial. Siguió los pasos de su abuelo y se convirtió en un ranchero. Sin embargo, no pudo ocultar el deseo de los Anderson por alcanzar el éxito.

Hizo que el rancho de la familia prosperase durante su tiempo allí. Siguió los pasos de su bisabuelo, y también los míos. Es por eso que han estado esperando, un poco demasiado, en mi opinión. Amy tuvo que luchar contra la repentina melancolía que se cernió sobre ella. Algo que le habían negado. Sabía que cuando tuviera sus propios hijos, los querría tanto como Joseph quería a los suyos. Sacudió la cabeza, apartando esos pensamientos. Había aprendido hacía mucho tiempo a no pensar en lo que no tenía. Era mucho mejor centrarse en las cosas que podía cambiar, y en todo lo que había logrado.

Regodearse en la autocompasión era contraproducente. Antes de que Amy se diera cuenta, había pasado una hora y se encontraba riendo con otra de las historias de Joseph. Sintió una punzada de culpabilidad al darse cuenta de la cantidad de tiempo que había estado charlando con él en lugar de trabajando. Gracias por aguantar a un anciano durante todo este tiempo," dijo Joseph mientras se levantaba. Gracias por tomar parte de tu tiempo de tu apretada agenda para charlar conmigo. Estoy muy contento de haber tenido la suerte de encontrarte," le dijo, y luego, para su sorpresa, en lugar de estrecharle la mano, se acercó y le dio un abrazo.

La soltó y salió de la sala. Tengo que salir de este lugar antes de que me vuelva loco. Vamos a por un poco de pizza grasienta y unas sodas, " dijo la voz enérgica de Tom a través de su altavoz. Joseph había despertado muchas emociones dentro de ella, y estar alrededor de. Salió de su oficina, sonriendo cuando Tom puso su brazo alrededor de ella mientras se dirigían a los ascensores. Las puertas de metal se abrieron justo cuando él se recostó en ella en lo que podía parecer un momento íntimo para un testigo externo.

Solo podía tratarse de su suerte, cuando en ese preciso momento Lucas entró por las puertas abiertas. Me he ido un par de semanas, y piensas que puedes desfilar a tus novios entrando y saliendo de aquí? Amy notó la leve sonrisa en el rostro de Tom antes de que este se girara para que su nuevo jefe no pudiese verla. Amy frunció el ceño. Se preguntó si debía cancelar el almuerzo y volver al trabajo. Ya hemos establecido los teléfonos y volveremos en una hora. Oh, sabía que se iba a meter en un buen lío por eso.

Tenía un poco de miedo de cómo su jefe reaccionaría cuando volvieran al trabajo. Era demasiado tarde para hacer algo al respecto en ese momento, de todos modos. Casi los siguió para poder arrastrarla de nuevo a las oficinas. Solo años de control bien administrado le dejaron quieto donde estaba. Lo que realmente quería hacer era lanzar a Tom por una ventana y tomar a Amy en sus brazos. La había evitado tanto como pudo con la esperanza de superar su enamoramiento hacia ella. Ciertamente no ayudaba cuando sus ojos expresivos le atrapaban mientras hacían una tarea u otra.

Sabía que era una atracción mutua, y ambos estaban luchando contra sus sentimientos hacia el otro. Hizo un par de llamadas de teléfono, pensando que el hombre con el que ella estaba en este momento tenía que ser Tom. Lucas vio que a su padre no le importaría encontrar una nueva secretaria. No era tan difícil encontrar a una persona que contestase los teléfonos. Pero en lugar de una mujer agradable, de sesenta años, su padre tuvo que contratar a hombre joven y atractivo a quien obviamente le molaba la nueva asistente de Lucas.

Se quedó en su despacho durante toda la hora que sus trabajadores permanecieron fuera, sin ser capaz de adelantar nada de trabajo. Simplemente paseaba de un lado de la sala al otro, esperando con impaciencia el regreso de Amy. Me voy a meter en un buen lío por eso," dijo Amy tratando de sonar tan severa como pudo mientras que ella y Tom estaban sentados en su restaurante favorito a tan solo a una manzana de las oficinas.

Tenía una expresión tan amarga en la cara mientras te veía en los brazos de mi hermoso ser," se rio entre dientes, obviamente disfrutando. No tenía ni idea de que el jefe estuviese loco por tus huesitos," prosiguió Tom. Solo espera, pronto te va a estar diciendo a ti también con quien puedes y no puedes salir. No quería que él supiera que Lucas hacía que su aliento se entrecortase cada vez que entraba en una habitación. Pobre de mí, estoy destinado a sufrir, viendo a ese pedazo de tren día a día y sabiendo que no tengo ninguna oportunidad. A pesar de que tendría que soportar el mal humor de Lucas cuando regresaran, al menos por el momento, ella y Tom estaban disfrutando de un gran almuerzo.

No quería perder su trabajo porque el jefe pensase que era la fulana de la oficina. Antes de que pudiera sentarse, su teléfono restaba recibiendo un zumbido para que se dirigiera a la oficina de Lucas. Tenemos mucho que ver esta tarde y debido a su almuerzo prolongado, vamos retrasados," su voz quebró por el intercomunicador. Amy suspiró, sabiendo que su día de paz había terminado oficialmente. Refunfuñó un poco para sí misma, sabiendo que no se había excedido de su hora para comer, de hecho, había vuelto unos diez minutos antes de lo que debería.

Lucas no levantó la vista cuando ella entró en la sala. Cruzó silenciosamente la habitación y se sentó en el lado opuesto de la mesa. Permanecieron varios minutos en un silencio incómodo. Lucas la intuyó desde el segundo que puso un pie en la oficina. Los ojos de Lucas estaban fijos en la pantalla del ordenador mientras golpeaba ciegamente las teclas del teclado, sin tener ni idea de lo que estaba haciendo.

Podría estar regalando millones de dólares en el lapso de unos pocos segundos. Sabía que tenía que hacer un comentario antes o después para dar inicio a la reunión, pero todavía estaba demasiado cerca de tirar de ella fuera de esa silla y hacerla olvidar a cualquier otro hombre que no fuera él.

Su imaginación se volvió salvaje como la imaginó tendida sobre su escritorio mientras se abría para él y él se enterraba en su interior, poniendo fin al sufrimiento de ambos. La marcaría como suya, y ella nunca desearía a otro hombre. La imagen tan nítida en su cabeza, de sus labios gritando su nombre casi rompió su contención.

Por alguna razón desconocida, su reacción le relajó. Sabiendo que ella estaba tan tensa como él, hizo que volviera todo el control sobre él, haciéndole sentir que estaba al mando. Lucas se puso de pie, caminó alrededor de su escritorio y se sentó en el borde del mismo, con la pierna casi rozando la suya. Después de lo que parecieron horas, pero en realidad fueron solo segundos, Amy le entregó el archivo, después de haber supuesto que le preguntaría por él.

Se dio cuenta de la piel de gallina que apareció en su brazo. Estaba en control — como tenía que ser. Él sabía que ella era demasiado testaruda como para admitir que su jefe la inquietaba, y de ninguna manera le iba a pedir que tuviese piedad por ella. Había aprendido mucho sobre ella desde el primer día que se conocieron. Si hubiese parecido sentirse molesta de alguna manera, él habría encontrado la fuerza de voluntad para apartarse de ella. Sabía, sin embargo, que Amy no le temía, sino que se temía a sí misma. Le deseaba tanto como él a ella.

La pasión a fuego lento en sus ojos era innegable, aunque tratase de. Quería inclinarse y sentir su acelerado pulso bajo sus labios. La excitación de la mujer era un completo afrodisiaco. Lucas cambió su peso, haciendo que su pierna presionase contra la de ella. Era un juego de voluntades, y él realmente no sabía quién de ellos rompería la suya primero. Estaba poniendo su resistencia al límite — eso era seguro. Si ella pidiera que la dejara marchar, él la dejaría ir, pero esperaba que no lo hiciera.

Le gustaba su juego. Sabía que llegaría a su fin muy pronto. Se estaba poniendo demasiado cachondo estando tan cerca de ella, por lo que les dio a ambos un respiro y empezó a caminar por la habitación. Se metieron en una rutina cómoda después de eso, y trabajaron bien juntos durante el resto de la tarde. El tiempo pasó volando, como solía suceder cuando estaba con ella. No quería dejarla ir. Estaba disfrutando de la embriaguez de su olor. Sus seductoras curvas seductoras hacían que su cuerpo se tensase, y su voz corría por sus adentros. Ya era hora de terminar con esa tortura.

Una noche juntos, eso era todo lo que necesitaban. Trató de razonar que eso no supondría nada. Si la relación se ponía complicada entre ellos después de que ambos estuviesen mutuamente satisfechos, entonces él la mandaría a otra de las divisiones de la empresa, por lo que nadie saldría herido. La idea de ella dejando de las oficinas creó una desagradable sensación en su interior. Luchó con lo que debía hacer, lo cual suponía su primera vez. Amy luchaba contra sus propias emociones mientras pasaba el día con Lucas. Verdaderamente no entendía su atracción hacia él. Sí, era guapo, pero eso nunca le había importado a ella antes.

A muchas mujeres les gustaban los machos alfa, fuertes, que pensaban que el mundo debía inclinarse ante ellos. A ella no. Siempre le habían puesto los macho-men como los que conoció en la universidad.

No necesitaba ni quería un hombre para sentirse completa. Le gustaba su vida tal y como era y no quería que nadie se inmiscuyera en ella para decirle cómo vivir y qué hacer. Lucas era simplemente otro chico, como tantos de los hombres con los que se había relacionado. Si rompiera en realidad sus reglas y decidiera involucrarse con alguien, desde luego, no sería alguien como su egoísta jefe.

El sexo duraba solo unos minutos, una relación duraba toda la vida. Podría vivir con mal sexo, pero no podría vivir con un gilipollas por marido. Quieres emoción. Te has estado conteniendo desde que apenas aprendiste a caminar, con miedo a desobedecer, con miedo a responder, miedo a pedir alguna cosa.

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Ahora, ves a este hombre, a este dominante y magnífico hombre, y quieres que él tome el control. Deseas que te obligue a salir de tu caparazón. Amy se sentó paralizada mientras luchaba en una batalla interna consigo misma. Su mente cuidadosamente controlada peleaba contra lo que se encontraba atrapado en su corazón. A las cinco de la tarde, llamaron a la puerta antes de que el pomo girase.

Tom brincó en la habitación. Tengo los teléfonos desviados, y me muero por un Bloody Mary y unas alitas de pollo. Te agradezco que me hayas traído hoy. Nos vemos el lunes. Se quedó mirando por donde Tom se había marchado durante unos minutos con anhelo en sus ojos. Le encantaría salir de las oficinas, alejarse de la tensión, y sentarse a tomar una copa con su mejor amigo.

El humor de Lucas empeoró después de que Tom se hubiera ido. No esperaba nada de ella, simplemente que acatara su decisión. Amy se sentó por un momento antes de responder. Estaré bien," dijo con los dientes apretados. Sabía que no sería el final de la discusión, pero no iba a dejar que la pisotease todo el dia — jefe o no. Estaba cansada de luchar — con ella misma y con él. Capítulo Cinco Su respuesta le enfureció. Por primera vez, que pudiese recordar, alguien le decía que no, y se encontraba con que no le gustaba en absoluto.

Podía ser testadura, pero ciertamente él la superaba en ese departamento. Estaba acostumbrado a que la gente le hiciera reverencias. Era un poco chocante, aunque no tan desagradable, encontrar a alguien dispuesto a discutir con él. Podía ver que estaba cansada, pero seguía acumulando trabajo sobre ella. Por un lado, todavía estaba enfadado porque se hubiese negado a ir con él, y por otro lado, solo quería estar en su compañía. Después de que su enfado inicial se pasara un poco, se involucró en sus propias tareas, acostumbrado a quedarse trabajando hasta medianoche terminando sus proyectos.

Perdió la noción del tiempo. Lucas se sentía culpable de haber dejado que su temperamento hubiese reemplazado su buen juicio. Nunca le habría hecho quedarse hasta tan tarde. Todo lo que queda se puede hacer la semana que viene," dijo mientras miraba el reloj. Se paró de pie junto al umbral, mientras que Amy guardaba su trabajo y tomaba su bolso y el abrigo. Ella levantó la vista y se sorprendió de que él todavía estuviese allí. Él sonrió, disfrutando del nerviosísimo que percibió en su voz. Por lo general, las mujeres siempre le perseguían.

Le resultaba refrescante tener que ser quien hiciese la persecución ahora, y le gustaba mucho el juego del ratón y el gato al que estaban jugando. Lucas podía anticipar que la acabaría capturando. Amy presionó el botón del ascensor, y cuando las puertas se abrieron, los dos. Ninguno de los dos habló, ambos perdidos en sus propios pensamientos.

Cuando llegaron al vestíbulo, él la siguió fuera del reducido espacio y caminó con ella hacia la puerta principal. Has trabajado hasta muy tarde esta noche. Te enseñaré las fotos cuando mi mujer las lleve a revelar," dijo con una gran sonrisa. Tenga cuidado de camino a casa," añadió, como si acabara de darse cuenta de que Lucas estaba allí con ellos dos. Voy a llevarla a casa," dijo Lucas con la confianza de saber que su palabra sería acatada sin que le hiciera preguntas al respecto. Paul miró la cara rígida de ella y luego, la firme expresión de su jefe y decidió que no quería estar en medio de lo que fuera que estuviese pasando.

Era un hombre inteligente. Que disfruten de su fin de semana. Lucas tiró de Amy a través de las puertas delanteras, agarrando su brazo. Sabía que ella no querría montar una escena delante de Paul, así que salió con él, sin resistirse. Él sabía que la explosión llegaría cuando estuvieran a solas. Lucas se había estado conteniendo durante un mes, y la tensión dentro de él estaba a punto de ebullición.

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Tan pronto como estuvieron fuera, Amy se volvió hacia él, con fuego en los ojos, obviamente dispuesta a desatar su furia. Maldita sea, era irresistible cuando estaba enfadada. Quería soltarle ese moño y hundir sus dedos en su sedoso pelo. Amy se quedó rígida durante aproximadamente tres segundos, mientras él buscaba acceso a su boca.

Notaría cuando ella se rindiese, cuando toda la ira, la frustración, y la atracción que se había construido entre ellos cedieran con dulce liberación. Una vez que ella se rindió, sus labios de él se suavizaron, empezando a persuadir en lugar de a exigir. Los brazos de Lucas se deslizaron seductoramente por la espalda de ella, moldeado su cuerpo al de él. No podía acercarse lo suficiente a ella, la ropa de ambos se sentía como un muro de separación.

Lucas estaba listo para tomarla allí mismo, en la acera. Empezó a introducir la mano por la parte inferior de su blusa, olvidando que estaban de pie a la vista de quien. Amy se puso rígida cuando volvió a la realidad. Amy se quedó parada de pie, delante de él, respirando con dificultad, sus ojos habían aumentado el doble de su tamaño normal. Lucas no sabía si estaba aturdida por el beso, la bofetada que le acababa de propinar, o ambos. Se las arregló para recuperar el control, pero solo porque sabía que si duda sería suya. Lucas tenía que actuar para sacarla del hechizo en el que se encontraba.

Verdaderamente había tomado impulso antes de darle el golpe. Desde luego no era una mujer indefensa que no supiera defenderse. Puedes ser rico y guapo, pero yo no soy tuya. Soy tu empleada, no tu puta. Lucas dejó que diera cerca de cinco pasos antes de agarrarla por el brazo y hacerla girar. Su deseo sin fin por ella le tenía muerto de miedo. Olvídate de lo que ha sucedido esta noche — yo sé que lo haré. Nos vemos el lunes, señor Anderson. Sus palabras fueron aumentando el temperamento de él.

Era como si le hubiera tirado un vaso de agua helada a la cara. Lucas estaba a punto de recordarle la química explosiva que había entre los dos. De alguna manera, se las arregló para detenerse. Él no se olvidaría de ella en un corto plazo de tiempo, y se dio cuenta de que no quería que ella se olvidara de él tampoco. Estuvo tentado a decirle que se estaba tirando un farol, pero sabía que no tendría la fuerza para tener que detenerse a sí mismo en un período de tiempo tan corto.

En lugar de besarla como quería, se volvió, tirando de ella tras él. Trato de librarse de él a cada paso del camino, pero Lucas supuso que ella sabría que sus palabras no servirían de nada, porque se mantuvo en silencio. Puso el coche en marcha y salió del parking. Por supuesto, si prefieres venir a mi casa y terminar lo que hemos empezado en la calle, me parecería bien también," ofreció.

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Se sentía atrapada entre la espada y la pared. Planeaba salir de su situación en la que vivía actualmente en cuanto tuviese suficiente dinero ahorrado. Pensó por un momento, antes de darle la dirección de un complejo de apartamentos cercano. Sabía que si él realmente quería encontrar su casa, sería perfectamente capaz de hacerlo, pero, por otro lado, no veía que alguna vez él fuese a tener una razón para ir a buscarla. Se detuvieron al lado del edificio, y ella vio un coche dar las luces traseras.

Sabía que tendría que actuar con rapidez, o él insistiría en acompañarla hasta la puerta. Saltó fuera antes de que él pudiera detenerla y luego corrió por el lateral del edificio. Supuso que estaría furioso con ella por haber tomado las riendas de la situación. De vez en cuando el hombre tenía que perder alguna batalla, aunque estaba segura que siempre ganaba la guerra.

Finalmente, cuando pensó que Lucas se habría ido, se deslizó hacia fuera y se coló en la parte delantera del edificio, mirando alrededor, viendo a ver si veía el coche de su jefe. La costa estaba despejada. Suspiró para sus adentros. Tenía alrededor de un paseo de tres kilómetros hasta llegar a su casa, y los zapatos que llevaba no estaban hechos para ello.

Dijo una oración silenciosa para que no la asaltaran por el camino. El barrio no era exactamente lo que se dice "amistosamente familiar," y por lo general nunca estaba en la calle tan tarde y sola. Una hora pasó antes de que Amy llegara a su casa. Suspiró con disgusto. Era una casa. Tuvo que rascar la porquería de su habitación de arriba a abajo durante dos días seguidos antes de dormir en ella. Necesitaba permanecer en ella solo el tiempo suficiente para terminar su título universitario. Trabajó a tiempo completo mientras que iba a clase pero apenas ganó lo suficiente para pagar la matrícula, y mucho menos para los gastos de subsistencia.

Siempre había estado dispuesta a hacer todo lo necesario para labrarse un futuro mejor para sí misma. No tenía miedo a trabajar duro y se lo había demostrado a sí misma, y a otros, a lo largo de los años. Su madre había sido el peor padre imaginable y la había llevado de una casa derruida a otra.

Amy siempre había estado hambrienta, sucia, y tuvo que enfrentarse a muchos amigos de su madre a diario. Estaba muy agradecida de haber descubierto las bibliotecas locales como sus santuarios a una edad temprana y de que se enamorase de la lectura. Pasaba horas devorando todo libro imaginable, desde la apertura hasta el cierre del lugar. La madre de Amy murió cuando ella tenía catorce años, y ella fue una de las pocas afortunadas que fueron colocadas en una buena casa de acogida.

Allí fue donde recibió su primera oportunidad real en la vida. Amy había llorado su madre, aunque ella no merecía ser llorada. Se había sentido culpable por la felicidad que sintió de poder dormir finalmente en una cama caliente cada noche con el estómago lleno. Había pasado de un apartamento infestado de drogas, a un barrio familiar con una gran escuela, e incluso había conseguido ganar algunas becas.

Ya sabía cómo sobrevivir en la nada y una vez se graduó y obtuvo el gran trabajo en la Corporación Anderson, sus sueños se fueron acercando cada vez a la realidad. Amy volvió a la realidad entrando en su piso de alquiler compartido y miró alrededor de su habitación en ruinas. Muchas cosas habían cambiado en su vida. Se había graduado, había conseguido el trabajo de sus sueños, y había desarrollado una fuerte amistad con un gran tipo. No podía estar ni una sola hora sin pensar en su nombre. Hasta sus sueños estaban llenos de su jefe. Deseaba que él no la desease. Quería salir de allí ya.

Después de dar vueltas durante varias horas, Amy finalmente se quedó dormida en el momento en que el sol comenzaba a salir.

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Menos mal que era fin de semana. Su voz era inconfundible. La dirección que aparecer en su expediente personal debe estar equivocada. Se dejó su bolso en el coche la noche anterior, y tengo que devolvérselo. Podría acercarle el bolso. Tom pensó que así todos estarían contentos. Se imaginó mal. Me encargaré de hacerle llegar el bolso a Amy por mí mismo.

Si fueras tan amable de darme esa dirección ahora, entonces yo podría darle el bolso. Ahora era fría como el hielo. De verdad, verdad que no es mi tipo, si sabe lo que quiero decir. Así que no tiene que preocuparse porque vayamos a salir juntos o haya algo entre nosotros. Todavía estaba molesto porque Amy hubiese salido corriendo de su vehículo la noche anterior. Ahora tenía dos empleados que no parecían querer darle lo que necesitaba.

Estaba tratando de no estrangularlos a los dos. Si traiciono su confianza, nuestra relación. Realmente me encantaría ayudarle, y sé que puede despedirme por esto, pero no le puedo dar algo que no me corresponde darlo. Simplemente llamó a la sociedad de gestión de los apartamentos y les preguntó si vivía allí. Le dijeron que no era actualmente una residente, pero que a principios de semana había presentado una solicitud para uno de sus apartamentos.

Tenían una unidad que se iba a quedar libre en tres semanas, y Amy la había reservado. Ser nueva era algo negativo, pero hablaron con su padre a principios de semana y, como Joseph la respaldó, estaban encantados de tenerla por inquilina. Sé que vive en una mierda de casa en este momento, pero voy a ofrecerle un lugar donde quedarse un par de semanas hasta que se mude a su nuevo apartamento," Tom habló con rapidez antes de que Lucas fuera capaz de cortarle.

Estaba empezando a sentir que estaba perdiendo su gancho. No sacaría nada en claro con el amigo de Amy. Una cosa era segura, el hombre tenía agallas. Parecía que Amy inspiraba una profunda lealtad en todos los que la querían. Tom fue olvidado en el instante en el que el teléfono hizo contacto con la base. Después de una hora de hablar con varias personas, Lucas tenía la información que quería. Había crecido con dinero, pero había aprendido desde temprana edad a no utilizarlo contra las personas.

El barrio no le haría sentir bien incluso si estuviera por allí durante el día, así que mucho menos por la noche. Cuando por fin puedo ver de cerca la verdadera casa en la que Amy vivía, se quedó paralizado. No le desearía ni a su peor enemigo que viviese en esa casa, ni en el barrio, llegado el caso. Había sido voluntario desde que era un niño, al igual que sus hermanos. Lucas subió los escalones cuidadosamente, temiendo caerse por el porche en ruinas.

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La puerta no parecía mejor, y hubiese deseado haber tenido un poco desinfectante de. De mala gana, levantó el puño y golpeó con fuerza para que pudiera ser oído por encima de los chillidos de los animales, que parecían venir de todas las direcciones. El olor característico a orina, que esperaba perteneciese a los animales, salía a través de los rieles podridos del pórtico. Amy había estado con la empresa durante un mes, demasiado tiempo para que tuviese que seguir viviendo en barrios bajos.

Se traía a casa un ordenador de trabajo con información confidencial sobre el mismo. Si acababa en las manos equivocadas, podría destruir masivas horas de trabajo Debería haber pedido un adelanto, haber hecho algo para salir de este sitio lo antes posible. Hasta el necio orgullo tenía sus límites. A Lucas le resultaba difícil disimular su cara de disgusto mientras miraba a la del hombre apestoso, que no parecía tener idea de lo que era un peine o una cuchilla.

Encontraría a Amy y los sacaría a los dos de allí. Apuesto a que alguien como usted disfruta de la ilusión de inocencia, y ella tiene grandes dosis de eso. Supongo que yo no hago suficiente dinero para pagar por sus servicios. Tenía que encontrar a Amy antes de hacer nada precipitado. Amy, tienes aquí a un hombre alto y poderoso que quiere verte," le gritó antes de alejarse de la puerta. Estaba loco, y Lucas tenía que sacarla de allí. No podía entender cómo se sentiría segura teniéndole cerca.

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Parecía un ciervo encandilado por los pelos de una ballesta, y sabía que Amy preferiría ser tragada por el suelo donde se sostenía la mugrienta casa antes que hablar con él. A Lucas le hubiera hecho gracia la expresión de Amy en cualquier otra situación, pero verla en esa casa sucia, con ese hombre asqueroso cerca, alejaba cualquier resto de humor. Solo voy a estar aquí temporalmente, lo juro. Me mudaré a esos apartamentos en un par de semanas. Tenía tanta prisa por alejarse anoche, que se dejó su bolso en el coche," respondió. Ella miró hacia abajo y lo vio en su mano. Ella se retiró un poco, evitando el contacto físico.

Tenemos que hablar," fue todo lo que dijo en respuesta. Esas palabras finalmente le hicieron levantar la vista, y un poco de color volvió a su cara lavada. Bien, pensó él, preferiría verla enfadada, antes que avergonzada o derrotada. Su actitud desdeñosa estaba empezando a sacarle de sus casillas. Ella se dio la vuelta ante el sonido de la puerta al cerrarse. Los ojos de Amy se inyectaron en fuego cuando se volvió para mirarle.

Finalmente, Lucas logró apartar su mirada de ella mientras miraba alrededor de su pequeño lugar. Darkangel Webmistress Mensajes: En un lugar cerca del mar. Joseph quiere nietos para llenar su mansión, y los quiere de inmediato. Encuentra a Amy Harper y la considera la perfecta nuera. Lucas Anderson es rico, sexy, y obstinado. Pasó años terminando su educación y posteriormente recibió un trabajo en la Corporación Anderson.

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